(DINASTÍA XII)1
Fr. 34 (de Sincelo). Según Africano.
Del segundo tomo de Manetón.
La XII Dinastía consistió en siete reyes de Dióspolis.
1. Seconcosis2, hijo de Ammanemes, reinó 46 años.
2. Ammanemes3 reino 38 años. Fue asesinado por sus propios eunucos4.
3. Sesostris5 reinó 48 años. En nueve años se apoderó de Asia y de Europa hasta Tracia, levantando en todas partes memoriales relatando su conquista de los pueblos. En las estelas grababa en honor de una raza valiente las partes íntimas del hombre6 y en descrédito de una raza innoble las de una mujer 7. Los egipcios lo consideraron sólo inferior en rango a Osiris8.
4.Lacáres reinó 8 años. Construyó el laberinto en el nomo de Arsinoe como su propia tumba 9.
5. Ameres 10 reinó 8 años.
6. Ammenemes 11reinó 8 años.
7. Skemiofris reinó 4 años.
El total es de 160 años.
Fr. 35 (de Sincelo). Según Eusebio.
Del tomo segundo de Manetón.
La XII Dinastía consistió en siete reyes de Dióspolis. El primero de éstos, Sesoncosis, hijo de Ammenemes, reinó 46 años.
2. Ammanemes reinó 38 años. Fue asesinado por sus propios eunucos.
3. Sesostris reinó 48 años. Se dice que medía 4 codos, 3 palmos y 2 dedos. En nueve años subyugó toda Asia y Europa hasta Tracia, erigiendo en todas partes memoriales de sus conquistas sobre los pueblos. En estelas grabó las partes íntimas del hombre si la raza era valiente, y las de la mujer si era innoble. Por todo esto, los egipcios lo consideraron sólo inferior en rango a Osiris.
Después de él reinó Lamaris 8 años. Este edificó el Laberinto en el nomo de Arsinoe como tumba propia.
Sus sucesores gobernaron durante 42 años, llegando todos los reinados de la dinastía a 245 años 12.
Fr. 36. Versión armenia de Eusebio.
Del libro segundo de Manetón.
La XII Dinastía consistió en siete reyes de Dióspolis. El primero de éstos, Sesoncosis, hijo de Ammenemes, reinó 46 años.
2. Ammenemes reinó 38 años. Fue asesinado por sus propios eunucos.
3. Sesostris reinó 48 años. Se dice que tenía 4 codos, 3 palmos y dos dedos de estatura. En nueve años dominó toda Asia, y Europa hasta Tracia. En todas partes erigió memoriales de la dominación de cada pueblo, esculpiendo en columnas los atributos viriles si había sido gente valiente, y los femeninos si se trataba de pueblos cobardes para que les causara vergüenza. Por todo esto, los egipcios le prodigaron honores cercanos sólo a los de Osiris.
Su sucesor, Lampares, reinó 8 años. En el nomo de Arsinoe se edificó como tumba un laberinto cavernoso.
Sus sucesores reinaron 42 años.
La suma de toda la dinastía fue de 245 años.
(DINASTÍA XIII)
Fr. 38 (de Sincelo). Según Africano.
La XIII Dinastía 13 consistió en sesenta 14 reyes de Dióspolis que reinaron durante 453 años.
Fr. 39 (a) (de Sincelo). Según Eusebio.
La XIII Dinastía consistió en sesenta reyes de Dióspolis que reinaron 453 años.
(b) Versión armenia de Eusebio.
La XIII Dinastía consistió en sesenta reyes de Dióspolis que reinaron 453 años.
(DINASTÍA XIV) 15
Fr. 41 (a) (de Sincelo). Según Africano.
La XIV Dinastía consistió en setenta y seis reyes de Xois, que reinaron 184 años.
(b) Según Eusebio.
La XIV Dinastía consistió en setenta y seis reyes que reinaron 184 años, o 434 según otra copia.
(c) Versión armenia de Eusebio.
La XIV Dinastía consistió en setenta y seis reyes de Xois, que reinaron 484 años.
(LOS HICSOS) 16
Fr. 42 (de Josefo, Contra Apión, I, 14, pp. 73-92)
73. Comenzaré con los documentos egipcios 17. Estos no puedo presentároslos en su forma antigua. No obstante, tenemos en Manetón a un egipcio de nacimiento que había sido educado manifiestamente en la cultura helénica. Este escribió en griego la historia de su pueblo, traduciéndola como pudo, según él mismo nos narra, de las tablillas sagradas 18. En muchos puntos relativos a la historia de Egipto, acusa a Herodoto de haberse equivocado por ignorancia. En el segundo tomo de su Historia de Egipto, este escritor llamado Manetón habla de nosotros de la siguiente manera. Voy a citar sus propias palabras igual que si trajera al mismo Manetón corno testigo:
«Tutimeos. Durante su reinado, por una causa que ignoro, nos golpeó Dios e, inesperadamente, unos hombres de estirpe desconocida, procedentes de Oriente, con osadía invadieron nuestro país, al que sometieron mediante la fuerza, sin dificultad ni combate» 19.
76. Tras haberse impuesto a los gobernantes de la Tierra, destruyeron las ciudades, arrasaron los templos de los dioses y trataron con extrema crueldad a los habitantes del país, asesinando a unos y reduciendo a la esclavitud a los hijos y las mujeres de otros.
77. Por último, proclamaron rey a uno de los suyos, cuyo nombre era Salitis 20. Este se estableció en Menfis, exigió tributo al Alto y al Bajo Egipto y estableció guarniciones en sitios estratégicos. Se dedicó de manera especial a fortificar las regiones orientales, previniendo así la invasión de su reino por los asirios 21 que podría acontecer si aquéllos llegaban a ser especialmente fuertes.
78. Habiendo hallado en el nomo saita 22 una ciudad favorablemente situada al este del río Bubastites 23 que se llamaba, según una antigua tradición religiosa, Avaris 24, la reedificó, la fortificó con espesas murallas y, con la finalidad de proteger la frontera, situó en ella una guarnición de infantería pesada compuesta por 240.000 hombres.
79. Hasta aquí venía en verano, en parte para entregarles raciones y salario a sus tropas, en parte para entrenarlas cuidadosamente en maniobras provocando así el terror de las naciones extranjeras. Después de reinar 19 años Salitis murió.
80. Un segundo rey, de nombre Bnón, le sucedió y reinó durante 44 años. Después de éste reinó durante 36 años y 7 meses Apacnán. A continuación reinó Apofis 61 años, y Iannás 25, 50 años y un mes.
81. Después de todos éstos, reinó finalmente Assis 49 años y 2 meses. Estos seis monarcas, sus primeros gobernantes, manifestaron una inclinación cada vez más fuerte por extirpar la raíz de Egipto.
82. Su raza era denominada «hicsos», que significa «reyes pastores», ya que «hyk» en la lengua sagrada significa «rey» y «sos» en el lenguaje vulgar es «pastor» o «pastores». De aquí proviene, pues, el término «hicsos»26
83. Algunos dicen que eran árabes 27. En otra copia 28, se dice que la expresión «hyk» no significa «reyes» y, por el contrario, la expresión compuesta equivale a «reyes-cautivos». De hecho, en egipcio, «hyk» y «hak» cuando se aspiran expresamente significan «cautivos» 29. Esta explicación me resulta más convincente y armoniza mejor con la antigua historia.
84. Estos reyes que he enumerado arriba, y sus descendientes, que rigieron a los llamados pastores, dominaron Egipto, según Manetón, durante 511 años 30.
85. Después se produjo una rebelión de los reyes de la Tebaida y del resto de Egipto contra los «pastores», y estalló entre ambas partes una terrible y prolongada guerra.
86. Según dice Manetón, los «pastores» fueron derrotados, expulsados del resto del Nilo y confinados en una región, llamada Avaris, cuya circunferencia era de 10.000 arurae 31, por un rey cuyo nombre era Misfragmutosis 32.
87. Según Manetón, los «pastores» rodearon toda esta zona con una muralla alta y fuerte, para proteger todas sus posesiones y el fruto de sus saqueos.
88. Tutmosis 33, el hijo de Misfragmutosis, intentó lograr su rendición sitiando la fortaleza y bloqueando la misma con un ejército de 480.000 hombres. Finalmente, viendo que era imposible tomarla, concluyó con ellos un tratado en virtud del cual debían abandonar todos Egipto pudiendo marchar sin problemas al lugar que desearan.
89. En base a estas condiciones, los «pastores», con sus familias y posesiones, no menos de 240.000 personas, abandonaron Egipto y viajaron por el desierto en dirección a Siria.
90. Allí, temiendo el poder de los asirios que en esa época eran los dueños de Asia, construyeron en la tierra que ahora se llama Judea una ciudad enorme, con capacidad suficiente como para dar albergue a todos aquellos miles de personas, y la llamaron Jerusalén.
91. En otro libro de su Historia de Egipto, Manetón dice que la raza de los denominados «pastores» es descrita, en los libros sagrados de Egipto, como «cautivos», y su afirmación es correcta. Ciertamente, nuestros remotos antepasados tuvieron como costumbre hereditaria el apacentar ganado, y como llevaban una vida nómada, fueron llamados «pastores» 34.
92. Por otra parte, en los registros egipcios fueron denominados, no sin razón, cautivos, puesto que nuestro antepasado José dijo al rey de Egipto 35 que era un cautivo, y más tarde, con el consentimiento del rey, llamó a sus hermanos a Egipto. Pero trataré este tema más a fondo en otro lugar.
(DINASTÍA XV)
Fr. 43 (de Sincelo). Según Africano.
La Dinastía XV estuvo constituida por los reyes pastores. Hubo seis extranjeros procedentes de Fenicia 36, que se apoderaron de Menfis. En el nomo setroita fundaron una ciudad, desde la cual subyugaron a Egipto.
El primero de estos reyes, Saites, reinó 19 años y de él recibe su nombre el nomo saita 37.
2. Bnón reinó 44 años.
3. Pacnán reinó 61 años.
4. Staán 38 reinó 50 años.
5. Arcles reinó 49 años.
6. Afofis reinó 61 años.
En total reinaron 284 años.
Fr. 44 (a) (de Sincelo). Según Eusebio.
La Dinastía XV consistió en reyes de Dióspolis que reinaron durante 250 años.
(b) Versión armenia de Eusebio.
La Dinastía XV consistió en reyes de Dióspolis que reinaron durante 250 años.
(DINASTÍA XVI)
Fr. 45 (de Sincelo). Según Africano.
La Dinastía XVI fue también de reyes pastores en número de 32. Reinaron durante 518 años.
Fr. 46 (a) (de Sincelo). Según Eusebio.
La Dinastía XVI estuvo formada por cinco reyes de Tebas, que reinaron 190 años.
(b) Versión armenia de Eusebio.
La Dinastía XVI estuvo formada por cinco reyes de Tebas, que reinaron durante 190 años.
(DINASTÍA XVII)
Fr. 47 (de Sincelo). Según Africano.
La Dinastía VII fue también de reyes pastores, 43 en total, y tebanos y de Dióspolis, 43 en total.
El total de los reinados de los reyes pastores y de los reyes tebanos fue de 151 años39.
Fr. 48 (a) (de Sincelo). Según Eusebio.
La Dinastía XVII fue la de los pastores y hermanos40. Eran reyes extranjeros procedentes de Fenicia, que se apoderaron de Menfis.
El primero de estos reyes, Saites, reinó durante 19 años. El nomo saita recibe su nombre de él. Estos reyes fundaron una ciudad en el nomo setroita, desde la cual subyugaron a Egipto.
2. Bnón reinó 40 años.
3. Afofis reinó 14 años.
Después de éste Arjles reinó durante 30 años.
En total reinaron 103 años.
Durante su tiempo José fue nombrado rey de los egipcios.
(b) Versión armenia de Eusebio.
La Dinastía XVII estuvo formada por pastores que eran hermanos de Fenicia y reyes extranjeros. Se apoderaron de Menfis. El primero de estos reyes, Saites, reinó durante 19 años. De él recibe su nombre el nomo saita. Estos reyes fundaron en el nomo setroita una ciudad desde la que, tras realizar una expedición, dominaron Egipto.
El segundo rey fue Bnón, que reinó 40 años.
Después reinó Arcles durante 30 años.
Afofis reinó 14 años.
El total fue de 103 años.
En la época de éstos parece ser que reinó en Egipto José.
Fr. 49 (de los Escolios a Platón, Timeo, 21 E).
Saítico. Según la Historia de Egipto de Manetón. La Dinastía XVII estuvo formada por pastores. Eran hermanos procedentes de Fenicia, reyes extranjeros que se apoderaron de Menfis. El primero de estos reyes, Saites, reinó durante 19 años. El nomo saita recibe su nombre de él. Estos reyes fundaron en el nomo setroita una ciudad, desde la que subyugaron Egipto.
El segundo de estos reyes, Bnón, reinó durante 40 años. El tercero, Arcaés, reinó 30 años. El cuarto, Afofis, reinó 14 años. En total fueron 103 años.
Saites añadió 12 horas al mes para alargarlo a 30 días; y añadió 6 días al año, para que tuviera 365 días 41.
(DINASTÍAS XVIII Y XIX) 42
Fr. 50 (de Josefo, Contra Apión, I, 15, 16, pp. 93-105)43
93. Ahora estoy citando a los egipcios como testigos de nuestra antigüedad. Por tanto, voy a volver a citar de las obras de Manetón en lo que se refiere a la cronología. Su relato es como sigue:
94. «Después de la marcha de la tribu de los pastores desde Egipto a Jerusalén, Tétmosis44, el rey que los arrojó de Egipto, reinó 25 años y cuatro meses hasta su muerte, siendo entonces sucedido por su hijo Kébron 45, que reinó durante 13 años.»
95. Después de él, Amenofis 46 reinó durante 20 años y siete meses. Después su hermana Amesis 47 reinó 21 años y 9 meses. A continuación su hijo Mefres 48 reinó 12 años y 9 meses. Luego su hijo Meframutosis 49 reinó 25 años y 10 meses.
96. Después su hijo Tutmosis 50 reinó 9 años y 8 meses. A continuación su hijo Amenofis51 reinó 30 años y 10 meses. A continuación su hijo Horus 52 reinó 36 años y 5 meses. Después su hija Acenkeres53 reinó 12 años y 1 mes. Luego su hermano Ratotis reinó 9 años.
97. Después su hijo Acenkeres reinó 12 años y 5 meses. Luego su hijo Acenkeres II reinó 12 años y 3 meses, su hijo Harmais 4 años y 1 mes, su hijo Rameses 1 año y 4 meses, su hijo Harmeses Miamun 66 años y 2 meses.
98. Su hijo Amenofis 19 años y seis meses, y su hijo Setos54, también llamado Rameses, cuyo poder descansaba en la caballería y en la flota. Este rey nombró a su hermano Harmais virrey de Egipto, y le invistió de todas las prerrogativas regias, pero le ordenó que no llevara diadema, que no tocara a la reina, la madre de sus hijos, y que se apartara asimismo de las concubinas regias.
99. Este mandó una expedición contra Chipre y Fenicia y posteriormente otra contra los asirios y los medos; y los venció a todos ellos, a algunos por la espada, a otros sin llegar a combatir valiéndose únicamente de la amenaza de su poderoso ejército. Con el orgullo de sus conquistas, continuó su avance todavía con mayor valor, y dominó las ciudades y las tierras de Oriente.
100. Cuando ya había pasado un considerable período de tiempo, Harmais, que se había quedado en Egipto, intrépidamente contravino todas las órdenes de su hermano. Ultrajó a la reina y ordenó la liberación de las concubinas. Después, siguiendo el consejo de sus amigos, comenzó a llevar diadema y se rebeló contra su hermano.
101. El supervisor de los sacerdotes de Egipto 55 envió entonces una misiva a Setosis, poniéndole al corriente de todos los detalles, incluyendo la rebelión de su hermano Harmais. Setosis regresó inmediatamente a Pelusio 56 y tomó posesión de su reino57
102. y la tierra recibió el nombre de Egipto a causa de él. Se dice que Setos se llamaba Egipto y su hermano Harmais, Dánaos 58.
103. Estas cosas las escribió Manetón, y, si se calcula el tiempo según los años mencionados, resulta evidente que los denominados «pastores», nuestros antepasados, abandonaron Egipto y se establecieron en nuestra tierra 393 años antes de la venida de Dánaos a Argos. De hecho, los argivos consideran que Dánaos perteneció a la remota antigüedad.
104. De manera que Manetón nos ha proporcionado pruebas acerca de dos aspectos importantes relacionados con los registros egipcios. El primero, que llegamos a Egipto procedentes de algún otro lugar; y el segundo, que nuestra marcha de Egipto se produjo en fecha tan remota que precedió a la Guerra de Troya59 en más de mil años60.
105. En cuanto a las añadiduras que ha hecho Manetón, partiendo no de los registros egipcios, sino, como él mismo admitió, de relatos anónimos y legendarios, más adelante las refutaré detalladamente, y mostraré la improbabilidad de sus mentirosas historias.
Fr. 51 (de Teófilo61, A Autólico, III, 19) 62
Moisés era el caudillo de los judíos, como ya he dicho, cuando fueron expulsados de Egipto por el rey faraón cuyo nombre era Tétmosis63. Después de la expulsión del pueblo, este rey, según se dice, reinó 25 años y 4 meses, según el cálculo de Manetón.
2. Después de él, Jebron reinó 13 años.
3. Después de él, Amenofis reinó 20 años y 7 meses.
4. Después de él, su hermana Amesse reinó 21 años y 1 mes.
5. Después de ella, Mefres reinó 12 años y 9 meses.
6. Después de él, Meframmutosis reinó 20 años y 10 meses.
7. Después de él, Tutmoses reinó 9 años y 8 meses.
8. Después de él, Amenofis reinó 30 años y 10 meses.
9. Después de él, Horus reinó 36 años y 5 meses.
10. Después de él, su hermana reinó 12 años y 1 mes.
11. Después de él, reinó Ratotis nueve años.
12. Después de él, reinó Akrenjeres 12 años y 5 meses.
13. Después de él, reinó Akrenjeres II durante 12 años y 3 meses.
14. Su hijo Harmais reinó 4 años y 1 mes.
15. Después de él, Rameses reinó 1 año y 4 meses.
16. Después de él, Rameses Miammun reinó 66 años y 2 meses.
17. Después de él, reinó Amenofis 19 años y 6 meses.
18. Después, su hijo Setos, también llamado Rameses, reinó 10 años. Se dice que poseyó una gran fuerza de caballería y una flota organizada.
(DINASTÍA XVIII)
Fr. 52 (de Sincelo). Según Africano.
La XVIII Dinastía consistió en 16 reyes de Dióspolis.
El primero de éstos fue Amós, en cuyo reinado Moisés salió de Egipto, según declaro aquí64, aunque, según la evidencia convincente del cálculo presente65, debe creerse que durante este reinado Moisés era todavía joven.
El segundo rey de la XVIII Dinastía, según Africano, fue Jebrós, que reinó durante 13 años.
El tercer rey, Amenoftís, reinó 24 años.
El cuarto rey, Amensis, reinó 22 años.
El quinto, Misafris, reinó 13 años.
El sexto, Misfragmutosis, reinó 26 años, aconteciendo durante su reinado el diluvio de Deucalión.
El total de años, según Africano, hasta el reinado de Amosis, también llamado Misfragmutosis, es de 69. De la duración del reinado de Amós no dice nada en absoluto.
7. Tutmosis reinó 9 años.
8. Amenofis reinó 31 años. Este es el rey que se considera que fue Memnón y una estatua parlante66.
9. Horus reinó 37 años.
10. Akerres reinó 32 años.
11. Ratos reinó 6 años.
12. Kebres reinó 12 años.
13. Akerres reinó 12 años.
14. Armesis reinó 5 años.
15. Rameses reinó 1 año.
16. Amenofat reinó 19 años.
En total, 263 años.
Fr. 53 (a) (de Sincelo). Según Eusebio.
La XVIII Dinastía consistió en 14 reyes de Dióspolis. El primero de éstos, Amosis, reinó 25 años.
2. El segundo, Jebrón, reinó durante 13 años.
3. Ammenofis reinó 21 años.
4. Mifres reinó 12 años.
5. Misfragmutosis reinó 26 años.
El total de años desde Amosis, el primer rey de la XVIII Dinastía, hasta el reinado de Misfragmutosis suma, según Eusebio, 71 años; y hay cinco reyes y no seis. Ya que omitió al cuarto rey, Amenses, mencionado por Africano y por los otros, y así eliminó los 22 años de su reinado.
6. Tutmosis reinó 9 años.
7. Amenofis reinó 31 años. Este es el rey que se considera que fue Memnón y una estatua parlante.
8. Horus reinó 36 años.
9. Akenkerses reinó 12 años.
Atoris reinó 39 años.
Kenkeres reinó 16 años.
En esta época Moisés sacó a los judíos de Egipto67.
10. Akerres reinó 8 años.
11. Kerres reinó 15 años.
12. Armáis, también llamado Danaos, reinó 5 años. Después fue expulsado de Egipto y, huyendo de su hermano Egipto, llegó a Grecia, y, apoderándose de Argos, gobernó a los argivos.
13. Rameses, también llamado Egipto, reinó 68 años.
14. Ammenofis reinó 40 años. En total, 348 años.
Eusebio asigna 85 años más que Africano a la XVIII Dinastía68.
(b) Versión armenia de Eusebio.
La XVIII Dinastía consistió en 14 reyes de Dióspolis.
El primero de éstos, Amoses, reinó 25 años.
2. Kebron reinó durante 13 años.
3. Amofis reinó 21 años.
4. Memfres reinó 12 años.
5. Misfarmutosis reinó 26 años.
6. Tutmosis reinó 9 años.
7. Amenofis reinó 31 años. Este es el rey que se considera que fue Memnón, una piedra parlante.
8. Horus reinó 28 años.
9. Akenkerres [...] 16 años. En su tiempo, Moisés se convirtió en el caudillo de los hebreos en su Éxodo de Egipto.
10. Akerres reinó 8 años.
11. Kerres reinó 15 años.
12. Armáis, también llamado Dánaos, reinó 5 años. Al final de los cuales, fue expulsado de la tierra de Egipto. Huyendo de su hermano Egipto, escapó a Grecia, y después de capturar Argos, gobernó a los argivos.
13. Rameses, también llamado Egipto, reinó 68 años.
14. Amenofis reinó 40 años.
Total para la dinastía, 348 años.
Fr. 54 (de Josefo, Contra Apión, I. 26-31, pr. 227-287).
227. El primer escritor al que voy a referirme es aquel que utilicé un poco antes como testigo de nuestra antigüedad.
228. Me refiero a Manetón. Este escritor, que desarrolló la tarea de traducir la historia de Egipto de los libros sagrados, empezó señalando que nuestros antepasados vinieron contra Egipto con muchos miles de personas y que lograron el dominio sobre sus habitantes. Después él mismo admitió que, en fecha posterior, fueron expulsados del país, ocuparon lo que ahora es Judea, fundaron Jerusalén y construyeron el templo. Hasta ese punto Manetón siguió las crónicas.
229. Después, prestando oído a leyendas y a murmuraciones acerca de los judíos, se tomó la libertad de interpolar historias improbables en su deseo de confundirnos con una multitud de egipcios que, a causa de la lepra y de otras enfermedades 69, habían sido condenados al destierro de Egipto.
230. Después de citar a un rey Amenofis, un personaje ficticio —razón por la cual no se atrevió a definir la duración de su reinado, aunque en el caso de los otros reyes menciona los años con precisión—, Manetón le atribuye ciertas leyendas, habiendo olvidado sin duda que según su propia crónica el éxodo de los Pastores de Jerusalén tuvo lugar 518 años antes.
231. Porque era rey Tetmosis cuando salieron; y, según Manetón, los reyes posteriores sumaron 393 años hasta los dos hermanos Setos y Hermeos, el primero de los cuales, según cuenta, tomó el nuevo nombre de Egipto y el último el de Dánaos. Setos expulsó a Hermeos y reinó 59 años; después, Rampses, el mayor de sus hijos, reinó 66 años.
232. Así que, después de admitir que habían pasado tantísimos años desde que nuestros padres abandonaron Egipto, Manetón interpola ahora a este supuesto Amenofis. Este rey, señala, concibió el deseo de contemplar a los dioses, como Hor, uno de sus predecesores en el trono, había hecho; y comunicó su deseo a su tocayo Amenofis70, el hijo de Paapi, el cual, en virtud de su sabiduría y conocimiento del futuro, era considerado partícipe de la naturaleza divina.
233. Su tocayo le contestó entonces que podría ver a los dioses si limpiaba toda la tierra de leprosos y otras personas contaminadas.
234. El rey se complació en aquella respuesta y reunió a todos los que había en Egipto cuyos cuerpos sufrían la enfermedad. Eran un total de 80.000 personas.
235. A continuación los deportó a las canteras del este del Nilo para que trabajaran allí separados del resto de los egipcios. Entre ellos, añade Manetón, había algunos príncipes dotados de educación, que habían sido tocados por la lepra.
236. Entonces este sabio vidente llamado Amenofis fue lleno del pavor de que la cólera divina se descargara contra él y contra el rey si se descubría aquel maltrato; y añadió la predicción de que ciertos aliados se unirían a la gente contaminada y se apoderarían de Egipto por 13 años. No arriesgándose a comunicar personalmente tal profecía al rey, dejó un relato completo de la misma por escrito y a continuación se quitó la vida. El rey cayó en un estado de profunda postración.
237. Entonces Manetón continúa como sigue (cito literalmente del mismo): «Cuando los hombres de las canteras habían sufrido maltratos durante un tiempo considerable, suplicaron al rey que les concediera como morada y refugio la ciudad abandonada de los Pastores, Avaris, y aquél se lo concedió. Según una tradición religiosa, esta ciudad estaba desde tiempos antiguos dedicada a Tifón.
238. »Al ocupar la ciudad y utilizarla como centro para su rebelión, nombraron como su caudillo a uno de los sacerdotes de Heliópolis llamado Osarsef, y juraron obedecerlo en todo.
239. »Lo primero que éste hizo fue promulgar una ley en el sentido de que no deberían adorar a los dioses71 ni privarse de ninguno de los animales considerados como especialmente sagrados en Egipto72, sino que deberían consumirlos todos por igual, y que no deberían tener relaciones con nadie externo a su pacto.
240. «Después de promulgar un gran número de leyes como éstas, completamente opuestas a las costumbres egipcias, les ordenó que con sus manos repararan los muros de la ciudad y que se prepararan para la guerra con el rey Amenofis.
241. »Después, de consuno con algunos otros sacerdotes y personas contaminadas como él mismo, envió una embajada a los Pastores que habían sido expulsados por Tetmosis 73, a la ciudad de Jerusalén; y narrándoles la dificultad en que se hallaban tanto él como sus compañeros, les rogó que se les unieran en un ataque contra Egipto.
242. »Les prometió primero llevarlos a su morada ancestral de Avaris, proveer a sus tropas con abundantes recursos, combatir a su favor siempre que surgiera la necesidad y colocar Egipto sin dificultad bajo su dominio.
243. »Entusiasmados con esta propuesta, todos los pastores, en número de 200.000, se pusieron en camino y al poco tiempo llegaron a Avaris. Cuando Amenofis, el rey de Egipto, supo de la invasión, quedó profundamente turbado, porque recordó la predicción de Amenofis, el hijo de Paapis.
244. «Primero, reunió a una multitud de egipcios; y habiéndose aconsejado de los principales entre ellos, ordenó que se trajeran ante su presencia los animales sagrados que eran honrados con mayor reverencia en los templos, y dio instrucciones a cada grupo de sacerdotes para que ocultaran las imágenes de los dioses de la manera más segura posible.
245. »En cuanto a su hijo de cinco años Setos, también llamado Rameses por su abuelo Rapses, le envió a refugiarse al lado de un amigo. Después cruzó el Nilo con 300.000 de los guerreros más bravos de Egipto, y se enfrentó con el enemigo. Pero, en lugar de trabar combate, decidió que no debía luchar contra los dioses,
246. »y se retiró apresuradamente a Menfis. Allí se hizo cargo de Apis y de otros animales sagrados que había ordenado llevar a aquel lugar; y se dirigió hacia Etiopía con todo su ejército y la muchedumbre de los egipcios.
247. »El rey etíope, que, como muestra de gratitud por un servicio, se había convertido en su súbdito, le dio la bienvenida, mantuvo a toda la muchedumbre con los productos del país que eran apropiados para el consumo humano, les asignó ciudades y pueblos para el período señalado de 13 años de destierro de su reino, y estacionó específicamente un ejército etíope en las fronteras de Egipto para guardar al rey Amenofis y a sus seguidores.
248. »Esa fue la situación en Etiopía. Mientras tanto, los solymitas 74 descendieron al lado de los egipcios contaminados y trataron a la gente de una manera tan impía y salvaje que la dominación de los Pastores pareció una edad de oro a los que eran testigos de las atrocidades presentes.
249. »Porque no sólo quemaron ciudades y aldeas, saqueando los templos y mutilando las imágenes de los dioses sin medida, sino que también se habituaron a utilizar los santuarios como cocinas donde asar los animales sagrados que adoraba la gente, y obligaban a los sacerdotes y profetas a sacrificar y degollar a los animales, y después los expulsaban desnudos.
250. »Se dice que el sacerdote que redactó su constitución y sus leyes era nativo de Heliópolis, se llamaba Osarsef a causa del dios Osiris y adoraba en Heliópolis, pero cuando se unió a esta gente, cambió su nombre y fue llamado Moisés.»
251. Tales son las historias egipcias acerca de los judíos, junto con muchos otros cuentos que no consigno por amor a la brevedad. Manetón añade, sin embargo, que, en época posterior, Amenofis avanzó desde Etiopía con un gran ejército, mandando también una fuerza su hijo Rampses, y que los dos trabaron combate con los Pastores y sus contaminados aliados, y los derrotaron, matando a muchos y persiguiendo a otros hasta las fronteras de Siria.
252. Este, junto con otros cuentos de naturaleza similar, es el relato de Manetón. Antes de que pruebe que sus palabras son mentiras y estupideces manifiestas, mencionaré un punto en concreto, que se refiere a mi refutación posterior de otros escritores. Manetón nos ha hecho una concesión. Ha admitido que nuestra raza no era de origen egipcio, sino que llegó a Egipto procedente de otro lugar, tomó posesión de la tierra y después la abandonó.
253. Pero el que en un tiempo posterior no nos mezclamos con egipcios enfermos y que, lejos de ser uno de ellos, Moisés, el caudillo de nuestro pueblo, vivió muchas generaciones antes, es algo que voy a probar por las propias afirmaciones de Manetón.
254. Para empezar, la razón que él sugiere para su ficción es ridícula. «El rey Amenofis», dice, «concibió el deseo de ver a los dioses». ¡A los dioses! Si se refiere a los dioses establecidos por sus propias ordenanzas —buey, carnero, cocodrilos y babuinos de cara de perro— los tenía ante los ojos;
255. pero si se refería a los dioses del cielo, ¿cómo iba a poder verlos? ¿Y por qué concibió este profundo deseo? Porque, por Zeus, antes de su tiempo ¡otro rey los había visto! De este predecesor había aprendido su naturaleza y la manera en que los había visto, y en consecuencia no tenía necesidad de un sistema nuevo.
256. Además, el profeta mediante cuya ayuda el rey esperaba conseguir su deseo era un sabio. ¿Cómo entonces no logró prever la imposibilidad de realizar este deseo? De hecho, todo quedó en nada. ¿Y qué razón tenía para atribuir la invisibilidad de los dioses a la presencia de lisiados o leprosos? La ira divina se debe a los hechos impíos y no a las deformidades físicas.
257. Además, ¿cómo se pudieron reunir 80.000 leprosos e inválidos en prácticamente un solo día? ¿Y por qué el rey hizo oídos sordos al profeta? El profeta le había dicho que expulsara a los enfermos de Egipto, pero el rey los arrojó en las canteras, como si necesitara trabajadores, como si su propósito no fuera limpiar la tierra.
258. Manetón dice además que el profeta se quitó la vida, porque previo la cólera de los dioses y el destino que le aguardaba a Egipto, pero dejó por escrito su predicción al rey. Entonces, ¿cómo es que el profeta no tuvo un conocimiento previo desde el principio de su propia muerte?
259. ¿Por qué no se opuso rápidamente al deseo del rey de ver a los dioses? ¿Era razonable temer desgracias que no iban a suceder en ese momento? ¿O qué peor destino podía haber sido el suyo que el que terminó ocasionándose a sí mismo?
260. Examinemos ahora la parte más ridícula de toda la historia. Aunque había aprendido todo esto, y había visto la amenaza futura, el rey, ni siquiera entonces, expulsó de su tierra a aquellos enfermos de cuya lacra se le había ordenado previamente que limpiara a Egipto, sino que además, a petición de aquéllos, les dio como ciudad, según dice Manetón, el enclave primitivo de los Pastores, al que se denomina Avaris.
261. Aquí, añade, se reunieron, y eligieron como caudillo a un hombre que anteriormente había sido sacerdote de Heliópolis. Este hombre, según Manetón, les instruyó para que no adoraran a los dioses ni se privaran de los animales reverenciados en Egipto, sino que los sacrificaran y devoraran a todos, y para que sólo tuvieran tratos con los de su pacto. Después de haber ligado a sus seguidores mediante un juramento para que se atuvieran estrictamente a estas leyes, fortificó Avaris y combatió contra el rey.
262. Este caudillo, añade Manetón, envió un mensaje a Jerusalén, invitando a la gente a unirse a él mediante un pacto, y les prometió darles Avaris, la cual, les recordó, era el hogar ancestral de los que venían de Jerusalén, y serviría como punto de partida para su conquista de todo Egipto.
263. Después, continúa Manetón, avanzaron con un ejército de 200.000 hombres; y Amenofis, rey de Egipto, pensando que no debía luchar contra los dioses, huyó a Etiopía después de procurar que Apis y algunos otros animales sagrados fueran encomendados a la custodia de los sacerdotes.
264. Después llegaron los hombres de Jerusalén, desolaron las ciudades, quemaron los templos, asesinaron a los sacerdotes y, resumiendo, realizaron todo tipo de desafuero y salvajismo.
265. El sacerdote que redactó su constitución y sus leyes era, según Manetón, nativo de Heliópolis, de nombre Osarsef, por el dios Osiris al que adoraba en Heliópolis, pero se cambió el nombre y se llamó a sí mismo Moisés.
266. Trece años más tarde —el período de tiempo que estaba destinado para el exilio— Amenofis, según Manetón, avanzó desde Etiopía con un gran ejército, y trabando combate con los Pastores y con la gente contaminada, los derrotó, matando a muchos y persiguiendo a otros después hasta las fronteras de Siria.
267. Aquí, una vez más, Manetón no llega a darse cuenta de la improbabilidad de su mentiroso cuento. Incluso si los leprosos y su horda hubieran estado irritados con anterioridad contra el rey y contra los demás que los habían tratado así obedeciendo la predicción del vidente, ciertamente una vez que hubieron abandonado las canteras y recibido de él una ciudad y una tierra, se habrían sentido mejor dispuestos hacia él.
268. Si lo odiaban todavía, habrían conspirado personalmente contra él, en lugar de declarar la guerra a todo el pueblo; porque, obviamente, una muchedumbre tan grande tenía que tener parientes en Egipto.
269. No obstante, una vez que tomaron la decisión de hacer la guerra a los egipcios, nunca se habrían aventurado a dirigir su combate contra sus dioses, ni habrían promulgado leyes completamente opuestas al código ancestral bajo el que habían crecido.
270. Debemos, por tanto, dar las gracias a Manetón por señalar que los autores de semejante desafuero no fueron los recién llegados de Jerusalén, sino el conjunto de personas que eran egipcios, y que fueron, especialmente, sus sacerdotes los que crearon aquella estructura y ligaron a la muchedumbre mediante un juramento.
271. Además, qué absurdo es imaginar que mientras que ninguno de los parientes y amigos se unió a la rebelión y compartió los peligros de la guerra, aquellas contaminadas personas enviaron mensajeros a Jerusalén y allí obtuvieron aliados.
272. ¿Qué alianza, qué relación había existido anteriormente entre ellos? Por el contrario, eran enemigos y se diferenciaban mucho en sus costumbres. Pero Manetón dice que prestaron oído atento a la promesa de que ocuparían Egipto, como si no conocieran a fondo el país del que habían sido expulsados por la fuerza.
273. Ahora bien, si se hubieran encontrado en circunstancias difíciles o desgraciadas, quizá hubieran aceptado el riesgo. Pero viviendo, como era el caso, en una ciudad próspera y gozando de los frutos de un gran país, superior a Egipto, ¿por qué iban a desear arriesgar sus vidas socorriendo a sus antiguos enemigos, a aquellos enfermos a los que no podían soportar ni siquiera sus propios paisanos? Porque, por supuesto, ellos no podían prever que el rey huiría.
274. Manetón mismo ha señalado que el hijo de Amenofis marchó con 300.000 hombres para enfrentarse con ellos en Pelusio. Esto era algo claramente conocido a los que estaban allí; ¿pero cómo podían ellos llegar a imaginarse que cambiaría de opinión y huiría?
275. Manetón dice después que, tras conquistar Egipto, los invasores de Jerusalén cometieron muchos crímenes horribles; y a causa de los mismos les dirige reproches como si no los hubiera retratado como enemigos, o como si se viera obligado a acusar a los aliados extranjeros de acciones que antes de su llegada los egipcios nativos ya estaban realizando y habían jurado realizar.
276. Pero, años más tarde, Amenofis volvió a atacar, venció en combate al enemigo, y lo arrojó, tras causarle una matanza, a Siria. ¡Como si Egipto fuera una presa tan fácil para los invasores, vengan de donde vengan!
277. ¡Y además aquellos que conquistaron la tierra, aun sabiendo que Amenofis estaba vivo, ni fortificaron los pasos entre Egipto y Etiopía, aunque sus recursos eran más que suficientes, ni mantuvieron preparado el resto de sus fuerzas! Amenofis, según Manetón, los persiguió encarnizadamente por el arenoso desierto hasta llegar a Siria. Pero resulta obvio que no es fácil que un ejército cruce el desierto aunque sea sin combatir.
278. De manera que, según Manetón, nuestra raza no es de origen egipcio, ni se vio mezclada con los egipcios. Porque, naturalmente, muchos de los leprosos e inválidos murieron en las canteras durante su largo período de maltratos, muchos otros en las batallas sucesivas, y la mayoría de ellos en el combate final y en la huida.
279. Me queda por contestar a las afirmaciones de Manetón acerca de Moisés. Los egipcios lo contemplan como un ser maravilloso, hasta divino, pero desean reclamarlo como propio mediante una calumnia increíble, alegando que pertenecía a Heliópolis y que fue apartado del sacerdocio por padecer la lepra.
280. Los registros, sin embargo, muestran que vivió 518 años antes, y que sacó a nuestros padres de Egipto en dirección a la tierra que habitamos actualmente.
281. De sus propias palabras se desprende que no sufrió este tipo de enfermedad. De hecho, prohibió a los leprosos quedarse en la ciudad o morar en un pueblo. Deben vivir solos y con las vestiduras rasgadas. Cualquiera que los toca o vive bajo su mismo techo es considerado impuro por Moisés.
282. Además, incluso si se cura de la dolencia y el leproso recupera su salud normal, Moisés le ha prescrito ciertos ritos de purificación —lavarse en un baño de agua corriente y afeitarse todo el cabello— y debe realizar un cierto número de diferentes sacrificios antes de entrar en la ciudad santa75.
283. Hubiera sido natural, por el contrario, en una víctima de esta plaga el mostrar alguna consideración y buena disposición hacia aquellos que compartían la misma desgracia.
284. No sólo dictó leyes así en relación con los leprosos. Aquellos que tenían la más pequeña mutilación del cuerpo quedaban descalificados para el sacerdocio 76; y si un sacerdote en el curso de su ministerio padecía un accidente de este tipo, se veía privado de su oficio.
285. ¡Qué improbable es, por tanto, el que Moisés fuera tan loco como para promulgar leyes así, o que hombres unidos por tales desgracias aprobaran una legislación contraria a ellos mismos, para su propia vergüenza y daño!
286. Pero es que además el nombre ha sido transformado de una manera extremadamente improbable. Según Manetón, Moisés se llamaba Osarsef. Estos nombres, sin embargo, no son intercambiables. El nombre verdadero significa «salvado del agua», porque agua se dice «mo-y» entre los egipcios77.
287. En cualquier caso, creo que ahora resulta suficientemente obvio que cuando Manetón ha seguido los registros antiguos, no se ha apartado de la verdad; pero cuando se ha vuelto a leyendas sin base, o las ha combinado de una manera improbable o ha dado crédito a ciertos informadores plagados de prejuicios.
(DINASTÍA XIX) 78
Fr. 55 (de Sincelo). Según Africano.
La XIX Dinastía consistió en siete reyes de Dióspolis.
1. Setos 79 reinó 51 años.
2. Rapsakes 80 reinó 61 años.
3. Ammeneftes 81 reinó 20 años.
4. Rameses 82 reinó 60 años.
5. Ammenemnes 83 reinó 5 años.
6. Tuoris 84, que es llamado Polibo en Homero, esposo de Alcandra, y en cuya época fue tomada Troya, reinó 7 años.
En total, 209 años.
La suma total del segundo tomo de Manetón es de 96 reyes y 2.121 años 85.
Fr 56 (a) (de Sincelo). Según Eusebio.
La XIX Dinastía consistió en cinco reyes de Dióspolis.
1. Setos reinó 55 años.
2. Rampses reinó 66 años.
3. Ammeneftis reinó 40 años.
4. Ammenemes reinó 26 años.
5. Tuoris, que es llamado Polibo en Homero, esposo de Alcandra, y en cuya época fue tomada Troya, reinó 7 años.
En total, 194 años.
La suma total del segundo tomo de Manetón es de 92 reyes y 1.121 años.
(b) Versión armenia de Eusebio.
La XIX Dinastía consistió en cinco reyes de Dióspolis.
1. Setos reinó 55 años.
2. Rampses reinó 66 años.
3. Ammeneftis reinó 8 años.
4. Ammenemes reinó 26 años.
6. Tuoris, que es llamado Polibo, varón valiente y fortísimo, en Homero, en cuya época fue tomada Troya, reinó 7 años.
En total, 194 años.
En el libro segundo de Manetón hay un total de 92 reyes y de 2.121 años.
1 Datable desde el c. 2000 al 1790 a. de C. En esta dinastía debería incluirse a Ammenemes al que Manetón sitúa entre las Dinastía XI y XII.
2 Sesostris I.
3 Amenenhet II.
4 De acuerdo a la tesis de A. de Buck (Mélanges Maspero, vol. I, 1935, pp. 847-852), la Instrucción de Amenemmes, en la que el monarca muerto habla desde la tumba apoyando a su hijo Sesostris, tendría como finalidad legitimar la lucha de éste por mantener el poder en medio de una turbulenta situación política.
5 Sesostris III. El segundo monarca de este nombre es omitido por Manetón.
6 Referencias en las fuentes antiguas a los símbolos sexuales representados en pilares en Herodoto II, 102, 106; Diodoro I, 55, 8 y I, 48, 2.
7 Para una de estas estelas, situada en Semneh, donde Sesostris se burla de los nubios, ver: Agyptische Inschriften aus den Museen zu Berlín, I, p. 257.
8 Durante esta dinastía se ampliaron las conquistas egipcias en el sur. Sesostris III fue el primer faraón que conquistó Siria.
9 La influencia cretense en esta edificación ha quedado evidenciada por los hallazgos, cerca de este enclave, de vasos de la cerámica de Kamares.
10 Probablemente este faraón y el anterior sean un solo monarca: Amenemhet III.
11 Amenemhet IV.
12 Realmente a 182 años.
13 Datable del 1790 al 1700 a. de C.
14 En el Papiro de Turín hay un grupo similar de sesenta reyes que se corresponde con éste.
15 Prácticamente no sabemos nada de los monarcas de la XIV Dinastía. Su capital se hallaba en Xois, en el delta occidental, la zona geográfica a la que, muy posiblemente, se limitaba su autoridad. Cabe asimismo la posibilidad de que su gobierno fuera simultáneo al de la Dinastía XVII de Manetón. Desde luego, su gobierno —como casi con seguridad el de los últimos monarcas de la Dinastía XIII— fue paralelo al de los hicsos. Las listas reales de Abidos y Sakkara han suprimido a los monarcas de las dinastías XIII-XVII. En la lista real de Karnak se omiten la Dinastía XIV y los monarcas hicsos. De la Dinastía XIII y XV-XVI sólo se mencionan unos treinta y cinco faraones.
16 Datable c. 1700 a c. 1580 a. de C.
17 Josefo está intentando rebatir las obras históricas de otros pueblos marcadas por un matiz antijudío.
18 Un error de Josefo ya que Manetón posiblemente utilizaría también datos tomados de papiros o de los archivos en piedra de los templos.
19 Parece un tanto exagerado el relato e incluso contradictorio. Posiblemente Manetón deseaba indicar la mínima resistencia que pudo ofrecer Egipto a los hicsos. Maspero (Hist. Anc., 11, p. 51) y Petrie (Hyksos and Israelite cities, p. 70) han invocado como razón de la superioridad militar de los invasores la utilización de los carros tirados por caballos —algo desconocido en Egipto— y el magnífico uso de los arqueros. H. R. Hall (Anc. Hist. of Near East, p. 213) se ha inclinado a atribuirlo también a un forjado mejor de las armas de bronce.
20 Cabe la posibilidad de que el mencionado nombre sea de raíz semita (p. ej.: «shallit» en hebreo). Lo cierto, sin embargo, es que carecemos de constancia epigráfica del mismo. W. G. Waddell, OC, p. 80, ha formulado la hipótesis de que podría tratarse de un título.
21 Evidentemente un error histórico de Manetón, ya que el período descrito aquí es muy anterior a la presencia asiria en el Mediterráneo. Su origen puede estar —aunque no es seguro— en las leyendas griegas relativas al reino de Ninos y Semíramis.
22 Es discutible que «saita» sea la lectura correcta; cf: Setroita en fr. 43, 48, 49. En caso de ser así, no debería identificarse con Sais sino con Tanis; cf: Herodoto, II, 17; Estrabón, 17, 1, 20, como ha señalado P. Montet, RB, XXXIX, 1930. A favor de la tesis setroita, vid: H. Junker, Zeit.-f.äg. Sprache, 75, 1939, p. 78.
23 Un afluente del Nilo.
24 Pierre Montet, el excavador de Tanis, ha afirmado la identificación de esta ciudad con Avaris y Pi-Rameses (Revue Biblique, XXXIX, 1930, pp. 5-28) y en el mismo sentido se ha mostrado A. H. Gardiner (J. Eg. Arch., XIX, 1933, pp. 122-128).
25 Posiblemente Jian. Su cartucho ha aparecido en el palacio de Minos en Cnossos (Creta) y en un león de basalto de Bagdad. Acerca de él, ver: Griffith, Proc. of Soc. of Bibl. Arch., XIX, 1897, pp. 294 ss.
26 La etimología es correcta. La palabra egipcia «sh'su» (beduinos) en copto se transformó en «shos» (pastor). Sobre los hicsos, ver: C. Vidal Manzanares, El hijo de Ra, Barcelona, 1992, pp. 39 ss.
27 En un papiro citado por Wilcken en Archiv für Pap., III, 1906, pp. 188 ss, se habla de aloe «hyskioriké» (de la tierra de los hicsos) relacionándolo, presumiblemente, con Arabia. El dato parecería confirmar la tesis de la que nos informa Josefo.
28 Al parecer, Josefo utilizó al menos dos versiones del texto de Manetón.
29 Josefo se estaría refiriendo a la palabra «j'k» que tiene el significado de botín o prisioneros de guerra.
30 Es discutible que tal período de tiempo pueda aplicarse al control hicso sobre Egipto.
31 Unas 2.756 hectáreas.
32 Menjeperre o Tutmosis III. El dato es erróneo, por cuanto fue Amosis el conquistador de Avaris. Para Breasted (Anc. Rec., II, p. 83) la equivocación puede deberse al hecho de que la victoria de Tutmosis III en Kadesh sobre el Orontes puso fin a los últimos vestigios de un reino hicso. Posteriormente, se atribuiría al mismo monarca la derrota inicial de los invasores de Egipto.
33 Tutmosis IV.
34 Sobre las fuentes bíblicas ver: Génesis 46, 32-34; 47, 3.
35 Una variante del texto de Josefo en el MS de Florentino dice: «En otra copia se encuentra la siguiente lectura —fue vendido por sus hermanos y llevado a Egipto al rey de Egipto; y más tarde, con el consentimiento del rey, llamó a Egipto a sus hermanos.»
36 Las tablillas de Ras esh-Shamra han puesto de manifiesto una enorme similitud entre la teología de los hicsos y la de los fenicios. La afirmación recogida aquí cuenta, por tanto, con visos de verosimilitud.
37 Contrariamente a lo consignado aquí el nomo saita recibe tal denominación ya en textos del Imperio o Reino Antiguo.
38 El Jian de los monumentos.
39 Estos datos chocan claramente con la evidencia arqueológica que poseemos hoy en día. La casi total ausencia de edificios hicsos y la estrecha conexión de los tebanos de las Dinastías XVII y XIII hacen que pensemos que el dominio invasor duró de c. 1700 a 1580 a. de C. Ta'o «el valiente», un rey de Tebas, inició la guerra con los hicsos hacia el 1590 a. de C. Kamose, el último rey de la XVII Dinastía, la continuó, y Amosis (XVIII Dinastía) la concluyó con la expulsión de los hicsos.
40 Es difícil saber a qué se debe este término. Quizá quepa atribuirlo a un error de transcripción.
41 En realidad la adición de cinco —y no seis— días al año tuvo lugar mucho antes del período de los hicsos. Con seguridad, ya existía en la época de las Pirámides y puede que incluso sea anterior. Sobre la fijación del calendario a partir de la estrella Sopdu o Sirio, ver: J. Finegan, «Myth and mystery». Grand Rapids, 1991, pp. 41 ss.
42 El Imperio Nuevo (Dinastías XVIII-XX) se extiende de c. 1580 a c. 1100 a. de C. Concretamente la XVIII Dinastía puede datarse de c. 1580 a 1310 a. de C. Un estudio sobre este período en C, Vidal Manzanares, El hijo de Ra, Barcelona, 1992, p. 40 ss.
43El siguiente fragmento es una continuación directa del fr. 42.
44 Amosis de Tebas.
45 Desconocemos a quien pueda referirse este nombre.
46 Amenofis I.
47 Posiblemente Hatshepsut. Históricamente fue precedida por Tutmosis II.
48 Tutmosis III —Mefres es una corrupción de Menjeperre o Meshpere— no era hijo de Hatshepsut sino su hermano.
49 El mismo Tutmosis III —Meframutosis es una corrupción de Menjeperre— posiblemente en referencia a su monarquía en solitario, no asociado en el poder con su hermana.
50 Tutmosis IV. El orden ha sido invertido en relación con el siguiente faraón.
51 Amenofis o Amenhotep II.
52 Amenofis o Amenhotep III.
53 Muy posiblemente Semenjare, lo que implicaría la exclusión en la lista de Amenofis IV -Ajnatón. Los restantes reyes de la dinastía son: Ajnatón, Semejare, Tutanjamón (posiblemente Kebres) y Ay (posiblemente Akerres).
54 Según W. Struve («Die Ara apó Menófreos un die XIX. Dynastie Manethos», en Zeitschr. für ág. Sprache, Bd. 63, 1928, pp. 45-50), debería leerse Sesos —uno de los nombres de Ramsés II—, lo que encajaría con el relato de conquistas posterior. Sobre Ramsés, II, ver: C. Vidal Manzanares, El hijo de Ra, Barcelona, 1992.
55 El título cuenta con una prolongada historia. Desde el Imperio Antiguo es conocido como el «supervisor de los sacerdotes del Alto y del Bajo Egipto», Con posterioridad, fue aplicado al sumo sacerdote de Amón.
56 Puerto oriental y fortaleza fronteriza, denominada Snu por los egipcios, que constituía la llave del país. El nombre deriva de la palabra griega «pelos» (barro). Según Estrabón, 17, 1, 21, existían estanques y pantanos de barro cerca del enclave.
57 Paralelos a esta narración en Herodoto II, 107, y Diodoro I, 57, 6-8. Maspero (Journ. des Savants, 1901, pp. 599, 665 ss.) ha considerado la historia como una simple narración ficticia.
58 Meyer, OC, p. 75, ha señalado que la identificación de Setos con Egipto y de Harmais con Dánaos puede deberse no a Manetón sino a un comentarista judío. La leyenda señala que Dánaos, un rey de Egipto, fue expulsado de su nación por su hermano. Huyó entonces con sus cincuenta hijas a Argos, donde los «hijos de Egipto» fueron asesinados por las «hijas de Dánaos». Para algunas interpretaciones de la historia en términos de prehistoria egea, ver: J. L. Myres, Who were the Greeks?, 1930, pp. 323 ss., y M. P. Nilsson, The Mycaenean Origin of Greek Mythology, Lund 1932, p. 64.
59 Datable c. 1192-1183 a. de C.
60 Resulta evidente que el razonamiento histórico de Josefo adolece no sólo de una grave parcialidad sino de errores históricos de importancia. Confunde así a los hicsos con el pueblo de Israel, cuando lo más posible es que los Patriarcas llegaran a Egipto antes que los invasores, y asimismo antecede la fecha del Éxodo hasta una época totalmente inaceptable. Sea que se admita la tesis —que yo mismo sustento— de que el Éxodo tuvo lugar en el siglo XV a. de C., sea que se acepte la que lo sitúa en el siglo XIII a. de C., lo cierto es que la datación de Josefo resulta inadmisible. Para un estudio actual del tema, ver: C. Vidal Manzanares, «Ramsés II, la opresión de Israel y el Éxodo bíblico», en El hijo de Ra, Barcelona, 1992, pp. 173 ss.
61 Teófilo, obispo de Antioquía, escribió su apología de la fe cristiana (tres libros dirigidos a Autólico) en la segunda mitad del siglo II d. de C.
62 Esta lista deriva muy posiblemente de Josefo, pudiendo atribuirse las discrepancias a corrupciones textuales.
63 De nuevo se repite aquí la errónea identificación entre el Éxodo de Israel y la expulsión de los hicsos, que fue anterior. Hemos señalado en otro lugar cómo, a nuestro juicio, fue Tutmosis III el faraón que redujo a un régimen de servidumbre a los israelitas y cómo el Éxodo tuvo lugar bajo su sucesor Amenhotep II.
64 La afirmación es de Africano.
65 El de Sincelo.
66 Un error de Africano, ya que la referencia debería unirse al noveno rey de la dinastía, Horus o Amenofis III.
67 Sincelo añade: «Sólo Eusebio coloca en este reinado el Éxodo de Israel bajo Moisés, aunque ningún argumento sostiene tal punto de vista, ya que todos sus predecesores mantienen una opinión contraria, como él mismo testifica.»
68 Sincelo añade el siguiente comentario: «Eusebio excluye dos reyes, pero añade 85 años, señalando 348 años en lugar de los 263 años indicados por Africano.»
69 Posiblemente elefantiasis.
70 Amenjopte de Hapu, ministro de Amenofis III.
71 Parece existir un paralelo entre esta norma y la contenida en Éxodo 20, 3 ss., donde se consigna como primer mandamiento el no rendir culto a nadie salvo a Dios y la prohibición de hacer y rendir culto a las imágenes.
72 Tácito consideraba, Hist., V, 4, que los judíos de la época de Moisés sacrificaban carneros y bueyes por el deseo de escarnecer a Amón y al buey Apis respectivamente.
73 En realidad Amosis.
74 Los habitantes de Jerusalén.
75 Levítico 13 y 14.
76 Levítico 21, 17-23.
77 Esta etimología es utilizada también por Josefo en Ant. II, 228, y por Filón en Vida de Moisés, I, 4, 17. Su base estaría en la palabra «mu», que en egipcio significa agua. Con todo, el punto no está establecido de manera indiscutible. A. H. Gardíner («The Egyptian Origin of some English personal names», en Journ. of Amer. Orient. Soc., 56, 1936, pp. 192-194) indica que la terminación de Moisés podría venir del egipcio «jsy» (en copto «hasie», favorecido), que significa «alabado».
78 Datable c. 1310 a 1200 a. de C.
79 Seti I. Debe notarse que esta dinastía adolece de varias omisiones y de cierta confusión en la forma en que nos ha llegado.
80 Posiblemente Ramsés II, ya que en otro manuscrito la duración de su reinado se establece en 66 años. Sobre este monarca, ver: C. Vidal Manzanares, El hijo de Ra, Barcelona, 1992.
81 Merneptah.
82 Ramsés III.
83 Ammenemes.
84 Siftas.
85 En realidad 289 reyes y 2.221 años.