Jéróme Carcopino: La vie quotidienne a Rome, Hachette, 1939.
Ugo-Enrico Paoli: Vita Romana, Desclée de Brouwer, 1955.
Ch. Dezobry: Rome au siecle d'Auguste, o Voy age d'un Gaulois a Rome, Dezobry, Magdeleine et Cié.
Friedlaender: Moeurs romaines d'Auguste a la fin du siecle des Antonins, traducción Ch. Vogel, Reinwald, 1867.
Daremberg Y Saglio: Dictionnaire des Antiquités grecques et romaines, Hachette, 1877-1919.
Pauly-Wissowa: Real Encydopedie des Klassischen Altertumswissen-schaft, 1894.
No hay ninguna obra de conjunto ni sobre los juegos, ni sobre el circo. Sobre los gladiadores, puede consultarse:
Meíer: De Gladiatura Romana, Bonn, 1881.
Louis Robert: Les Gladiateurs dans l'Orient grec, Champion, 1940. GEORGES ville: Les Jeux de gladiateurs dans l'Empire chrétien, Mélanges de l'Ecole française de Rome, 1960.
Por otra parte, gran número de obras recientes que nos han sido muy útiles para nuestro trabajo, se refieren a tal o cual aspecto particular de los problemas planteados por los juegos. Ofrecemos una lista sucinta de dichos libros:
Jacques Aymard: Essai sur les chasses romaines des origines a la fin du siecle des Antonins, 1951.
Amable Audin: Lyon, miroir de Rome dans les Gaules, 1965.
Jean Bayet: Histoire politique et psychologique de la Religión romaine, Payot, 1957.
— Les Cerealia, altération d'un cuite latin par le mythe grec, en «Revue de Philologie, de Litérature et d'Histoire ancienne», 1953.
A.-M. Colini Y L. Cozza: Ludus Magnus, Roma, 1962.
Georges Dumézil: La Religión romaine archaïque, Payot, 1966.
Paul Marie Duval: La vie quotidienne en Gaule pendant la paix romaine, 1952.
— París Antique des origines au IIe siecle, 1961.
Robert Étienne: Le Cuite Imperial dans la Péninsule Ibérique d'Auguste a Dioclétien, 1968.
— La Vie Quotidienne à Pompéi, 1966.
Henri Paul Eydoux: Révélations de l'Archéologie, 1963.
— La France Antique, 1962.
Jean Gagé: Recherches sur les Jeux Séculaires, 1934.
— Apollon Romain, 1955.
Albert Grenier: Manuel d'Archéologie gallo-romaine, A. et J. Picard et Cié., 1958.
Pierre Grimal: Les Jardins romains a la fin de la République et aux premiers siècles de l'Empire.
Jacques Heurgon: La Vie quotidienne des Etrusques, 1962.
— Recherches sur l'Histoire, la Religión et la Civilisation de Capoue préromaine des origines à la seconde guerre punique, 1942.
G. Jennison: Animals for show a pleasure in Ancient Rome, Manchester, 1937.
Gustave Loisiel: Histoire des Ménageries, tomo I, 1912.
G. Manojlovic: Le peuple de Constantinople, en «Byzantion XI», 1936.
André Maricq: Factions du Cirque et partis populaires, en «Bulletin de la Classe des Lettres et des Sciences Morales et Politiques de l'Académie Royale de Belgique», 1950, págs. 397-421.
Henrí-Lrénée Marrou: Palma et Laurus, Mélanges de l'École française de Rome, 1941-1946.
Jacques Moreau: La Persécution du Christianisme dans l'Empire romain, 1956.
Biagio Pace: I mosaici di Piazza Armerina, Roma, 1955.
GlLBERT CHARLES-PlCARD: La Carthage de Saint-Augustin, 1965.
André Piganiol: Recherches sur les Jeux romains, 1923.
J. W. Salomonson: La Mosaïque aux Cheveaux de l'Antiquarium de Carthage.
Pierre Wuilleumier: Le Cirque et l'Astrologie, Mélanges de l'École française de Rome, 1927.
No nos proponemos ser exhaustivos. Hemos querido facilitar un instrumento cómodo y dar al lector interesado por este tema unas precisiones técnicas que el sistema adoptado para la confección de este libro excluía, principalmente en lo que se refiere a la nomenclatura de los «juegos».
Andabate. — Tipo de gladiador. Véase capítulo 2.
Balteus. — Se refiere a la vez al cinturón del gladiador y al muro que delimitaba las distintas categorías de graderías.
Bestiario (bestiarius). — Hombre cuya profesión era luchar con las fieras; también puede referirse al condenado a las fieras.
Biga. — Carro tirado por dos caballos.
Catasta. — Especie de estrado unido al suelo mediante un plano inclinado desde donde el reciario luchaba a veces con su adversario.
Cavea. — El conjunto de las graderías y, por extensión, el público.
Cochlea. — Dispositivo un poco parecido a nuestras puertas giratorias, utilizado para despistar a los animales.
Confector. — Empleado de la arena, cuya tarea consistía en acabar con los animales heridos.
Consus. — Dios cuyo altar se hallaba en el circo. Divinidad agraria para unos, infernal para otros, y, según unos terceros, ambas cosas a la vez.
Dimachaerus. — Categoría de gladiadores o, según algunos, técnica de combate especial de la que se servían indistintamente diversas categorías de gladiadores.
Doctor. — Entrenador encargado del perfeccionamiento de los gladiadores y de los cocheros. En el primer caso, eran especialistas en cuestión de armas.
Editor. — Financia, organiza y preside los juegos. Podía ser el Emperador, un magistrado o un simple particular. Tenía reservado un palco especial, frente al del Emperador, en el eje menor del anfiteatro. Presidía el examen de las armas.
Esedario (essedarius). — Tipo de gladiadores. Véase capítulo 2.
Euripo (euripus). — Foso excavado en el contorno exterior de la pista del circo para proteger a los espectadores durante la celebración de las cacerías.
Funalis. — Caballo de la izquierda de un tiro, del cual dependía en gran parte el éxito de la carrera.
Galerus. — Pieza de metal de forma muy variable que protegía el hombro izquierdo del reciario y del laquearius; a veces, subía hasta la altura de la nuca y constituía un obstáculo contra los ataques laterales de la espada.
Hoplomaco (hoplomachus). —Tipo de gladiador. Véase capítulo 2.
Juegos, — Espectáculos oficiales y gratuitos, acompañados de ceremonias religiosas y, a veces, de larguezas públicas (banquete, sparsio). Al principio constituían en sí mismos una manifestación religiosa. Animales, seculares o votivos, han revestido, a lo largo de la historia romana, unas formas muy variadas.
Juegos anuales. — Se celebraban cada año, en honor de tal o cual dios, en una fecha conocida de antemano y bajo unas formas muy definidas que debían ser, en principio, respetadas. Los más importantes eran: los juegos consagrados a Apolo (Ludi Apollinares), a Ceres (Ludi Cereales o Cerealia), a Flora (Ludi Florales o Floraba), a Cibeles (Ludi Megalenses o Megalesia); finalmente, los Juegos Romanos (Ludi Romani o Ludi Magni) y los Juegos de la Plebe (Ludi Piebeii).
Juegos Apolinarios (Ludi Apolinares). — Celebrados por primera vez el año 211 para pedir al Apolo griego la victoria sobre Aníbal, se hicieron anuales en 208 para conjurar una peste. Tenían lugar del 6 al 13 de julio, y consistían en representaciones escénicas, una venatio y carreras de carros.
Juegos de Ceres (Ludi Cereales 'o Cerealia). — Instaurados para poner fin a un período de esterilidad, los Cerealia, que tenían lugar del 12 al 19 de abril, eran una de las manifestaciones de la «obsesión agraria» de que habla Jean Bayet. Antes de iniciarse las carreras de carros, se soltaban en el circo unos zorros que llevaban unas antorchas encendidas atadas al cuerpo. Según algunos, debía de tratarse de un rito para la fecundación.
Juegos de Flora (Ludi Florales o Floralia). — Instaurados de manera definitiva en honor de la diosa Flora con ocasión de una penuria, estas fiestas, que se celebraban del 28 de abril al 3 de mayo, comportaban, como los Cerealia, costumbres muy antiguas: se cazaba en el circo liebres y cabras, animales con significado erótico, y eran esparcidos cereales por el suelo, como ofrenda. La fiesta se veía impregnada por una atmósfera de licencia ingenua y de orgía campestre: las mujeres llevaban unos vestidos abigarrados, los hombres iban coronados de flores; se bebía mucho y, en el teatro, las «actrices» se desnudaban a petición de los espectadores.
Juegos Megalenses (Ludi Megalenses). — Se celebraban del 4 al 10 de abril en honor de Cibeles, cuyo culto había sido introducido en Roma bajo la presión de la angustia religiosa y política suscitada por las victorias de Aníbal.
Juegos de la Plebe (Ludi Piebeii).— Se celebraban en noviembre. Según algunos, debieron ser creados por la plebe, desposeída por el Estado de una fiesta del vino que celebraba en septiembre y que debió dar origen a los Ludi Romani.
Juegos Romanos (Ludi Romani o Ludi Magni). — Celebrados en septiembre, a veces llegaban a durar hasta dieciséis días. Según unos, procedían de una fiesta del vino que la plebe celebraba en septiembre en honor del dios Liber. Otros piensan que, creados en honor de Júpiter Óptimo Máximo, tuvieron al principio un carácter excepcional y votivo, y no se hicieron permanentes hasta 366, fecha en la cual fueron creados los ediles curules encargados de organizados.
Juegos seculares (Ludi Soeculares). Celebrados para finalizar un ciclo de cien años, tenían por objeto «asegurar la renovación del mundo hasta un nuevo plazo». Tenían lugar de noche, en el Campo de Marte, alrededor de un altar subterráneo denominado Tarentum o Terentum, y que estaba siempre cerrado, salvo para esta ocasión. Originariamente, se ofrecían a las divinidades infernales Dis Pater y Proserpina, pero, más tarde, la política religiosa de los emperadores alteró su significado e incluso su periodicidad.
Juegos votivos (Ludi votivi). — Ligados a la historia de los primeros siglos de la República, tenían un carácter excepcional: cuando un peligro amenazaba al Estado romano, o el resultado de una guerra se presentaba inseguro, los altos magistrados, cónsules o dictadores, podían prometer a Júpiter o a algún otro dios de menor importancia la celebración de grandes juegos para conseguir su benevolencia. Subordinados a la realización de una gracia que se pedía a la divinidad, se celebraban más o menos cada cinco o diez años. El delicado mecanismo de esta institución ocasionó al principio numerosos conflictos entre los magistrados y el Senado.
Lanista (lanista). — Propietario de una tropa de gladiadores. No hay que confundirle con el doctor, entrenador, cada tropa del cual se componía de un número determinado y concreto de hombres. Era muy excepcional que el lanista organizara un espectáculo: alquilaba o vendía su tropa al editor en unas condiciones que fueron objeto, bajo Marco Aurelio, de un reglamento muy estricto.
Laquearius. — Tipo de gladiador cuya arma ofensiva era una especie de lazo.
Libellus numerarius. — Programa donde figuraban los nombres de los gladiadores que iban a aparecer en la arena.
Liberatio (o manumissio). — Acto mediante el cual un gladiador quedaba liberado de la obligación de combatir en la arena.
Ludi. — Se refiere a la vez a las casernas de gladiadores y de venatores (ludi imperiales) y a los «juegos».
Mantea. — Pieza de cuero adornada con laminillas de metal que protegía el brazo y una parte de la mano derecha de los gladiadores, particularmente expuestos en el manejo de la espada.
Mappa. — Tela blanca que el presidente de los juegos lanzaba a la pista del circo para dar la salida a los participantes en las carreras.
Mirmilón (mirmillo). — Tipo de gladiador. Véase capítulo 2.
Missio. — Decisión mediante la cual, en un combate de gladiadores, el público perdonaba al vencido. En los combates sine missione, esta gracia no se concedía nunca: uno de los dos adversarios debía quedar en el lugar. En las cacerías, se denominaba missio a la aparición de un grupo de animales en la arena.
Missus. — Salida de una carrera de carros y, por extensión, cada una de las carreras que componían el espectáculo.
Munus. — Combate de gladiadores.
Naufragium. —«Naufragio». Argot de circo. Véase capítulo 5.
Ocrea, — Pieza de cuero reforzada con metal que algunos gladiadores llevaban en la pierna izquierda y a veces en ambas piernas.
Entre los tracios, esta especie de greba cubría también la rodilla y una parte del muslo.
Palus, — Poste de entrenamiento de los gladiadores; probablemente también se usaba para indicar las secciones entre las que se hallaban repartidos.
Pollice verso. — Expresión que se refiere al ademán mediante el cual, dirigiendo el pulgar hacia el suelo, se denegaba la gracia al gladiador vencido.
Pompa. —Desfile solemne que precedía los espectáculos del circo y del anfiteatro. La pompa del circo está descrita en el capítulo 5. La de los combates de gladiadores, que tenía lugar al son de la música, se parecía mucho a un desfile militar, pero es muy difícil reconstruir exactamente sus fases y precisar en qué momento los gladiadores pronunciaban el famoso juramento: «Ave Cassar morituri te salutant*.
Probatio armorum. — Examen de las armas por el presidente de los juegos.
Provocator. — Tipo de gladiador. Véase capítulo 2.
Reciario (retiarius). — Tipo de gladiador. Véase capítulo 2.
Rudis. — Espada de madera utilizada en los entrenamientos; era ofrecida simbólicamente al gladiador liberado del servicio.
Sagittarius. —Gladiador que luchaba con un arco.
Samnita (samnis). — Tipo de gladiador. Véase capítulo 2. Se decía que iban «armados como samnitas» aquellos gladiadores que luchaban con la espada (gladius) y el escudo cuadrangular (scutum).
Scissor. — Tipo de gladiador, y no empleado de la arena.
Secutor.—Tipo de gladiador. Véase capítulo 2.
Silvae. — Espectáculos en el curso de los cuales se presentaba o se cazaba animales en un decorado campestre artificial.
Sparsio. — Largueza pública en el curso de la cual se lanzaba a las graderías unas fichas que representaban «lotes» de valor diverso, desde un ave doméstica hasta una casa de campo. A veces provocaba luchas peligrosas.
Spina. — Arista central del circo. Véase capítulo 5.
Spoliarium. — Sala situada cerca de la «puerta mortuoria», en uno de los extremos del eje mayor del anfiteatro, a la que se transportaba los cuerpos de los gladiadores caídos durante el combate. Allí les despojaban de las armaduras y, según se dice, se acababa de matar a aquellos que todavía conservaban algo de vida. Esta sala estaba situada exactamente en la parte opuesta a la puerta por la que entraban con gran pompa los gladiadores durante el desfile oficial que precedía los combates.
Suppositicius (o tertiarius). —Gladiador en plena forma, con el que el vencedor de un primer encuentro tenía la obligación de enfrentarse inmediatamente después.
Tracio (tbraex). — Tipo de gladiador. Véase capítulo 2.
Veles. — Tipo de gladiador armado con un venablo.
Velum o velarium. — Tiras de tela fijadas en unos mástiles que servían para proteger del sol a los espectadores y que eran trasladadas por los marinos de la flota a medida que variaba la posición del sol.
Venabulum. — Venablo reforzado con una punta de hierro. Era utilizado para luchar contra los animales.
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